¿Sabías qué…?

De las 10.000 sustancias que entran en el proceso de cribado, solo 20 llegan al desarrollo preclínico. Diez de ellas llegan al ensayo clínico, de la que sólo una es aprobada con éxito.

La búsqueda de una molécula

Cómo comienza

Investigador en el laboratorio

Los requisitos para un nuevo medicamento son exigentes: no solo se necesita que tenga una alta eficacia, también tiene que ser bien tolerado. Además, hay que tener en cuenta los factores que influyen en la toma del medicamento, como el sabor para los fármacos orales y la vía de administración.

Existen muchas maneras de desarrollar un nuevo principio activo. Una sustancia natural puede ser aislada, producida sintéticamente u optimizada mediante una modificación química. Sin embargo, es posible también producir un principio activo de forma completamente sintética, sin un modelo natural. Este tipo de molécula se denomina molécula de diseño.

Pero antes de que un nuevo medicamento pueda ser desarrollado, es necesario identificar la enfermedad que se pretende tratar. Los investigadores intentan identificar un “target” (receptor), una molécula en el cuerpo humano para la cual, el nuevo principio activo pueda ser dirigida con el fin de influir en el curso de la enfermedad. Este “target” puede ser una enzima o un receptor, una vez que se ha definido este “target”, los investigadores pueden empezar a buscar una sustancia válida.

Las bibliotecas de moléculas a menudo contienen varios millones de ellas. Con la ayuda de robots, se rastrean esas bibliotecas para encontrar posibles sustancias en los filtros conocidos con el nombre de pruebas de alto rendimiento. Estas cribas proporcionan indicaciones iniciales de la actividad o de las propiedades de una sustancia. El número de moléculas que no pasa esta criba es muy elevado, muchas de ellas son descartadas en el proceso por ser no válidas. Alrededor de 20 sustancias son las que pasan esos tests, que son las se envían para el desarrollo preclínico.