Nuevos compuestos químicos (NCQ)

NCQ para el tratamiento del dolor

Aunque el dolor afecta a millones de personas, en muchas de ellas no se trata, se trata de forma insuficiente o se trata incorrectamente, a pesar de que se sabe que si el dolor no se trata de forma apropiada y personalizada en el momento oportuno, puede debilitar el sistema inmunológico y retrasar el descubrimiento de enfermedades o lesiones. El dolor persistente provoca un sufrimiento innecesario y una pérdida de productividad.

El dolor crónico no sólo afecta a los pacientes a nivel físico y anímico, debilitándoles, sino que también supone una carga tremenda para sus familiares y sus cuidadores. Si el dolor no se trata bien, da lugar a unos gastos sanitarios excesivos y a una pérdida de productividad laboral.

El interés de Grünenthal por la investigación en el dolor empezó en 1962, año en que Kurt Flick diseñó una molécula sencilla que contenía los elementos estructurales esenciales de la morfina y que podía ser un analgésico potente. Esta predicción se confirmó en la práctica clínica y hoy en día este compuesto, tramadol, es uno de los analgésicos de acción central más utilizados.

Cuarenta años después del descubrimiento de tramadol, la investigación en Grünenthal sigue estando orientada al descubrimiento de analgésicos cada vez mejores.

El objetivo es desarrollar medicamentos mejores para casos en los que no existen suficientes opciones terapéuticas o para casos en los que mejoras de la eficacia o de la seguridad/tolerabilidad provocarían que el tratamiento fuera mejor para el paciente en general.