Aparición del dolor

Transmisión de las señales del dolor

El estímulo doloroso se transmite como una señal eléctrica por los nervios periféricos que entran en la parte posterior de la médula espinal, el llamado asta dorsal. Aquí el impulso pasa del sistema nervioso periférico al central y es conducido al cerebro. Cuando una señal dolorosa alcanza el asta dorsal tienen lugar dos reacciones:

  1. La señal se desvía a las neuronas motoras en el asta ventral de la médula espinal. Esto desencadena contracciones musculares que producen respuestas reflejas incluso antes de que seamos conscientes de que nos hemos dañado
  2. La señal del dolor se transmite a diferentes áreas en el sistema nervioso central: la médula espinal y el cerebro. Una vez que la señal alcanza la corteza (una región específica del cerebro), reconocemos el dolor y su origen.

Células nerviosas y su función

La señal dolorosa se transmite a través de células nerviosas. Éstas están formadas por cuerpo celular, axón y dendritas. Las llamadas terminales dendríticas o terminales sensitivas funcionan como los “oídos” de la célula nerviosa. Reciben información de otras células nerviosas o de receptores. Las terminales sinápticas, que envían información a otras células nerviosas, podrían llamarse por consiguiente los “altavoces” de la neurona. Los axones transmiten la información de los “oídos” a los “altavoces” de la neurona. La vaina de mielina aísla el axón y por tanto aumenta la velocidad de transmisión. La sinapsis (unión funcional entre neuronas) tiene lugar en la hendidura sináptica.

Células nerviosas y su función

¿Cómo se comunican las células nerviosas?

Las células nerviosas transmiten la información como impulsos eléctricos. Cuando los impulsos alcanzan la sinapsis (la unión entre dos fibras nerviosas) la transmisión eléctrica es interrumpida y se transforma en una transmisión química desde la membrana presináptica (C) a la postsináptica (D). Estos transmisores químicos se llaman neurotransmisores (B).

Después de ser secretados desde las vesículas (A) (pequeñas burbujas) a la hendidura sináptica (el espacio existente ente dos fibras nerviosas), los transmisores alcanzan la membrana postsináptica. Aquí un receptor específico es ocupado por el transmisor. Después de que el transmisor (la llave) ocupe el receptor (la cerradura), se desencadena una reacción específica en la célula receptora.

Diferentes neurotransmisores producen diferentes efectos en el procesamiento de la información en las células nerviosas subsiguientes. Pueden tener un efecto inhibidor o potenciador sobre la transmisión de un estímulo.

La primera sinapsis en la transmisión del dolor se produce en el asta dorsal - aquí la señal de dolor que viene de la periferia se transmite al sistema nervioso central a través del mecanismo explicado anteriormente.

Los transmisores del dolor

Los impulsos de dolor aferentes producen una liberación de neurotransmisores (sustancia P y glutamato) desde la membrana pre-sináptica. Mediante su unión a receptores en la membrana post-sináptica, se genera un nuevo impulso eléctrico que transmite la señal de dolor al cerebro.

¿Qué partes del cerebro se ven involucradas?

El estímulo doloroso llega a través de vías aferentes a varias estructuras del cerebro involucradas en el procesamiento del dolor. No hay un centro de dolor definido, sino más bien varias áreas importantes para la percepción del dolor:

¿Qué partes del cerebro se ven involucradas?

Las respuestas reflejas en el cerebro aumentan la frecuencia cardiaca y respiratoria y provocan la liberación de las hormonas del estrés.

La formación reticular interviene en el nivel de conciencia (un dolor leve aumenta la concentración, el dolor intenso provoca inconsciencia).

El bulbo raquídeo (extensión de la espina dorsal) estimula el centro cardiovascular y respiratorio.

La función del tálamo es como una estación de relevo. Distribuye la señal dolorosa a varias áreas del cerebro, incluyendo la transmisión al córtex cerebral para la realización de la señal dolorosa.

A través del hipotálamo y la glándula pituitaria, las reacciones hormonales se centran en la aparición de dolor. Se activa el sistema nervioso simpático, se segrega adrenalina, aumenta la frecuencia cardiaca, los vasos sanguíneos se contraen y aumenta la presión sanguínea.

El sistema límbico proporcional la conexión de las reacciones emocionales. Por una parte la experiencia del dolor influye las emociones; por la otra, las emociones también influyen en la percepción. Dependiendo del estado de ánimos, la experiencia y expectación, el umbral del dolor puede variar considerablemente en casos individuales.

El impulso del dolor se convierte en consciente en el córtex cerebral. Aquí se procesa la información de la localización exacta e intensidad y se inician las reacciones específicas del individuo.

Inhibición descendente del dolor a nivel espinal

Inhibición descendente del dolor a nivel espinal

El cerebro procesa el estímulo doloroso y se activan los mecanismo de inhibición correspondientes (a través de vías descendentes), produciendo una modulación del dolor a nivel espinal. La inhibición descendente es el mecanismo de defensa del organismo frente al dolor.

Sustancias moduladoras del dolor: noradrenalina y serotonina.

Dentro de ciertos límites, el cerebro puede decidir cuánta señal dolorosa quiere recibir del asta dorsal de la médula espinal. Estructuras cerebrales especializadas pueden desencadenar mecanismos de inhibición que influyen en la transmisión de la señal dolorosa del nervio periférico a las neuronas del asta dorsal en de la médula espinal. Se activan neuronas cuyos axones recorren el camino descendente hacia el asta dorsal, produciendo sinapsis que inhiben la generación de señales eléctricas ascendentes dolorosas. Los neurotransmisores más importantes para esta modulación del dolor son la noradrenalina y la serotonina.

Con el fin de limitar la duración de una señal, existen mecanismos de recaptación que eliminan el neurotransmisor de la hendidura sináptica almacenándose de nuevo en la célula nerviosa presináptica. (Lea las flechas rojas en el diagrama).

Sustancias de la modulación del dolor: endorfinas

Sustancias de la modulación del dolor: endorfinas

Adicionalmente, opioides propios de nuestro organismo causan un efecto inhibidor del dolor adicional: las endorfinas. Al experimentar un accidente muy doloroso, se liberan estas sustancias y se unen a receptores (opioides) específicos. Dentro de la médula espinal, las llamadas interneuronas locales utilizan las endorfinas para amortiguar las señales de dolor pre-y postsinápticas.