
El dolor no solo duele físicamente, cambia la forma de vivir y de relacionarse
El dolor no solo duele físicamente, cambia la forma de vivir y de relacionarse
Entrevistamos a María Huerta, presidenta de la asociación de pacientes AEPA-ATM, cuyo testimonio refleja una realidad común entre muchas personas con dolor crónico: el cansancio persistente, la necesidad constante de adaptación y la importancia de sentirse comprendidas.
Las relaciones personales, el trabajo, el descanso, el bienestar emocional… El dolor crónico es una enfermedad que impacta de manera muy negativa en todas las esferas de la vida de las personas que lo padecen. Sin embargo, su impacto sigue siendo, en muchas ocasiones, invisible para la sociedad.
En Grünenthal trabajamos con el propósito de mejorar la vida de las personas que conviven con dolor. Parte esencial de este compromiso es dar visibilidad a su experiencia, fomentar la empatía social y contribuir a una mayor comprensión del dolor crónico como una enfermedad en sí misma.
Para ello colaboramos con las asociaciones de pacientes y, en el marco de esta colaboración, compartimos la entrevista que realizamos a María Huerta, presidenta de la Asociación Española de Pacientes con Dolor Neuropático y Neuralgia del Trigémino (AEPA-ATM). En ella María explica cómo el dolor crónico condiciona su día a día y la manera en la que se enfrenta a actividades cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas para quienes no conviven con esta enfermedad. Y es que, el dolor no solo duele físicamente, cambia la forma de vivir, de relacionarse y de afrontar el día a día. Muchas veces, lo más difícil para las personas que conviven con él es que los demás entiendan lo que supone vivir con esta enfermedad.
El testimonio de María refleja una realidad común entre muchas personas con dolor crónico: el cansancio persistente, la necesidad constante de adaptación y la importancia de sentirse comprendidas.
Escuchar a los pacientes es clave para entender que el dolor crónico es una condición con un impacto físico, emocional y social que requiere un enfoque integral y centrado en la persona. Porque solo cuando el dolor se comprende, deja de ser invisible.
Somos grandes actores porque intentamos tirar hacia delante. Siempre tienes causas y tienes personas por las que vivir, pero el dolor hace que pierdas el trabajo, pierdas amigos, pierdas estatus económico y tus capacidades para seguir con tus hobbies.
